miércoles, 25 de abril de 2012

Las Artes Literárias


Las artes literarias son las distintas manifestaciones clasificadas dentro del gran concepto de la literatura, que se puede describir como el arte que usa la palabra como instrumento. Además, para entender esas manifestaciones, es necesario mencionar que la literatura se presenta en tres grandes géneros que contienen las diferentes obras literarias: épico, lírico y dramático. Revisaremos brevemente cada uno de estos elementos, para así poder hacernos una muy buena idea sobre el concepto.
El género épico es en simples palabras, el que presenta a un autor que narra los hechos y hace hablar a sus personajes. Este género fue nombrado así por Aristóteles; sin embargo, con el tiempo ha evolucionado en significado, especialmente al incluir la novela. Es por ello que actualmente se hace referencia a él con el concepto de narrativa. Según sus características, las obras narrativas se clasifican en subgéneros, siendo los más importantes el cuento, la novela y la novela corta.
El cuento es una narración breve de hechos reales o imaginarios, con elementos fantásticos y un argumento sencillo. Se pueden encontrar cuentos policiacos (Cazador Casado, Los Tres Jinetes del Apocalipsis, La Señal del Cielo), fantásticos (La Pata de Mono, El Corazón Delator), de hadas (Caperucita Roja, El Gato con Botas, Aladino y la Lámpara Maravillosa), de terror (La Caída de la Casa Usher, El Gato Negro, El Morador de las Tinieblas) y de ciencia ficción (Anochecer, Flores para Algernon, La Estrella).
Entre las artes literarias, la novela es una narración de ficción más extensa que el cuento que puede ser idealista o realista. Son obras que cuentan, generalmente, con 300 a 1300 páginas. Las obras consideradas muy cortas para ser novelas y muy largas para ser cuentos son llamadas novelas cortas o nouvelle. A diferencia del cuento, las novelas presentan mayor número de personajes y tramas más complicadas o intensas. Destacan obras como Cien Años de Soledad, Metamorfosis, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Orgullo y Prejuicio, Moby-Dick, Robinson Crusoe, David Copperfield, La Sra. Dalloway, Anna Karenina, entre muchas otras.
Otros subgéneros de la narrativa son la epopeya (La Ilíada, La Odisea, La Araucana), el cantar de gesta (El Cantar de Rolando, El Cantar de mio Cid) y el poema épico.
El género lírico es una forma poética con que el autor expresa sus sentimientos, emociones o reflexiones. Es el género más personal y subjetivo dentro de las artes literarias. Aquí se presentan subgéneros como la oda, que es un himno de alabanza; la elegía, que expresa el sufrimiento por la muerte de un amado; la égloga, que es el diálogo entre pastores que hablan de la vida campestre; la sátira, que ridiculiza defectos ajenos; el epigrama, que expresa un sentimiento por lo común, lo festivo o lo satírico; la epístola, con la que el autor se expresa a una persona ausente; la canción, que son versos que se expresan en cantos con música. Destacan poetas como Schiller, Gohete, Petrarca, Tasso, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Fray Luis de León, Ronsard, Racine, Dryden, César Vallejo, Federico García Lorca, Miguel de Cervantes, entre otros. La poesía se puede considerar dentro de otro género llamado poético, descrito como el recurso literario que trata de embellecer todo lo que habla.
El género dramático es aquel que representa versos o prosas que se conocen por el diálogo de los personajes debido a que no existe un narrador. Las principales manifestaciones de este género son la tragedia, la comedia y el drama. En la tragedia los personajes principales se enfrentan al destino siempre con un desenlace fatal. La comedia trata temas del diario vivir con finales felices. En cuanto al drama, representa dolores y alegrías, pero predomina el sufrimiento; generalmente, no tiene final feliz.
Finalmente, entre las artes literarias algunos autores señalan un cuarto género llamado didáctico, que incluye obras que tienen la intención de ensañar o moralizar. Se encuentran las fábulas, con animales como protagonistas y una moraleja final; el ensayo, que expone una idea que el mismo autor defiende. También se encuentran en este género los tratados, las oratorias, las biografías, los diálogos, los artículos, los tratados, las crónicas, las noticias, los informes, los diccionarios, las enciclopedias, entre muchos otros.

Sant Jordi; La rosa y el libro Diada de Sant Jordi

Resulta peculiar ver a todo el mundo paseando tranquilamente por la calle con una rosa y mirando grandes librerías al aire libre.
¿Qué pasa el 23 de Abril en Catalunya, en Valencia y en Mallorca?
Pues que es la Diada de Sant Jordi, el patrón de los Países Catalanes.
La tradición de la rosa y el libro es muy antigua y está muy arraigada en toda la sociedad y en todas las edades
Sant Jordi
Las mujeres reciben una rosa de su amado y ellos son recompensados con un libro.
Es usual regalar la rosa a todas aquellas personas que quieres.

La tradición del libro es sencilla de explicar; en este día se conmemora la muerte de dos grandes plumas de la Historia de la Literatura: Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

Esta fecha está declarada por la Unesco como el día del libro. La historia de la rosa, es más compleja, pero está rodeada por una aureola de romanticismo que la hacen especial.
Todo nace a partir de una leyenda medieval:

Sant Jordi
Había una vez un monstruo que vivía en un lago al lado de una pequeña ciudad. Su presencia tenía atemorizada a toda la población y su aliento llegaba hasta el interior del recinto amurallado. Para evitar su ira y no tentar su ferocidad, los ciudadanos tenían que llevarle cada día dos ovejas.

Pero las ovejas se acabaron y el cruel animal amenazaba con atacar y arrasar toda la población.

Por eso el rey decidió que se le iban a entregar personas.
Mandó que todos los padres diesen a sus hijos, uno por uno, a la fiera. Siguiendo un sistema de azar; pero un día, por este sistema, le tocó a la hija del rey.
Sant Jordi
Este, lleno de pesar, dijo al pueblo que repartiría todos sus bienes si la princesa era dispensada de su muerte segura.

El pueblo no lo quiso, incluso amenazaron con quemar el palacio real, por eso aceptó y libró a su hija a la bestia.
Cuando la princesa ya había hecho gran parte del camino sola, pasó por allí un caballero sobre un gran corcel blanco.
Este, viendo a la doncella desconsolada le preguntó qué le pasaba.

Ella se lo explicó y, cuando se percató de que el dragón se acercaba hacia donde estaban, el caballero tomó la lanza y se enfrentó con la cruel fiera.
Sant Jordi
Sant Jordi, que era el caballero, hirió gravemente la bestia, la ató con el ceidor de la princesa y lo pasearon por toda la ciudad como un perro indefenso para demostrar que estaba vencido.
Finalmente, el caballero le clavó con fuerza la lanza y lo mató definitivamente.

De su sangre, nació un rosal bellísimo, del cual cortó la rosa más hermosa para entregársela a la dama.

De aquí nace la tradición de la rosa como regalo del día de Sant Jordi.

Taller de magos en el corazón de la Calatrava








 Joan Màgic enseña a niños y familias a hacer juegos de manos, cartas y cuerdas


Una espada de Simbad cuelga de la pared, recordando que incluso en estos tiempos de pesimismo y cruda realidad aún hay espacio para la fantasía. Y mucho. Porque no es sólo el sable de filo curvo, en la habitación también hay decenas de cabezas articuladas –con ojos saltones y, en algunos casos, mandíbulas batientes– que observan atentamente al espectador. Y caparrots. Y el busto decapitado de un gegant. Y majestuosas marionetas suspendidas en el aire.
Son décadas de trabajo y eso se nota en el taller de Joan Màgic, repleto de herramientas, figuras, barajas de cartas y objetos de toda clase –«esto es can bum», dice él–. Todo relacionado con el mundo de la fantasía y la ilusión: no en vano, este veterano mago –también conocido como en Joanet de Sa Calatrava– lleva toda la vida dedicándose a un amplio abanico de actividades que van de la construcción de gegants, caparrots y marionetas a los espectáculos de magia, pasando por el ejercicio del cargo honorífico de tamborer major del Ayuntamiento de Palma y la dirección de los gegants del Consell de Mallorca. De un tiempo a esta parte, una de sus actividades principales es, además, impartir talleres de varios días de magia para familias, con el objetivo de que lleguen a dominar varios juegos de cartas, cuerdas y manos.
«Tenemos muy olvidadas las manos». Joan Màgic suelta esta sentencia mientras hace rodar una pelota de goma roja y blanda entre sus dedos. Lo hace como si fuera fácil, con una habilidad que hipnotiza. Pero el engaño se disuelve rápidamente cuando el ciudadano profano en la materia intenta imitarle: el juego, de sencillo, no tiene nada. Hace falta mucha práctica. «La magia es disciplina», deja claro Joan, mientras muestra al periodista un montón de libros que enseñan la técnica de hacer aparecer y desaparecer cartas, conejos, palomas y todas las técnicas que uno pueda imaginar, siempre dejando al espectador con la boca abierta –preguntándose ¿pero cómo demonios lo ha hecho?–. Las clases suelen empezar con la pelota, porque «nunca es tarde para aprender a hacer juegos de manos». Si todo va bien, los alumnos de Joan Màgic salen del curso habiendo aprendido seis o siete de estos ejercicios de prestidigitación. Como en el teatro, la magia puede ayudar a niños y adolescentes –y, por qué no, también a los adultos– a desarrollar una mayor confianza en sí mismos.
Joan le debe su arte y su oficio al barrio en el que creció. Lo dice su propio apodo, aunque a sus 50 años recién cumplidos le empiece a quedar un poco extraño. En Joanet de Sa Calatrava forjó una parte de su carácter a pedrada limpia –lo que no quita que tenga un carácter pacífico y afable–, en las batallas infantiles que se organizaban en Baix Murada, el actual Parc de la Mar, cuando el terreno ganado a la bahía estaba compuesto todavía de grandes dunas de tierra. Luego vendría la época del grupo Estornell, de aprender a andar con zancos de hasta dos metros y de desarrollar la capacidad de improvisación que precisa el teatro de marionetas. Y de la censura. Y la inventiva y la imaginación, que llegaban a límites desconocidos hasta la fecha.
Joan recuerda con especial nostalgia la segunda mitad de los años 70, de la que conserva numerosos carteles de fiestas de barrio y festivales. Era época de descubrimiento y explosión en todos los ámbitos y, obviamente, también en el de la fantasía. Luego, ya en los 80, vinieron los espectáculos en discotecas. «Yo siempre he estado en crisis». Joan eligió una profesión en que hay que reinventarse día a día, así que está acostumbrado a las estrecheces. Esta opción vital le ha permitido, sin embargo, enfrentarse a retos muy especiales, como la construcción de los gegants del Consell hace ya 11 años, que le llevó prácticamente un año de trabajo y de la que conserva un vídeo que muestra el proceso de atrás hacia adelante.
Fruto de aquella labor, en la actualidad Joan dirige la salida de los gegants del Consell en los encuentros que se producen cada año y que empiezan a partir de la primavera –cada municipio monta el suyo e invita a los demás, con lo que al final se suman un total de 28 salidas–. Con la tradicional faja en la cintura y rodeados de xeremies, Joan y los suyos pasean a Jaume II y a la reina Esclaramunda por los pueblos de toda la isla.
En un rincón del estudio –en el que dos modernos ordenadores contrastan entre el conjunto de marionetas, caparrots, espadas y demás–, unas macetas reposan sobre papel de periódico. ¿Casualidad? La noticia elegida habla –es el titular– de la desaparición de «cientos de carteles electorales» de un partido político. Teniendo en cuenta sus habilidades... ¿los haría desaparecer Joan?